El Tarot como Juego de Mesa

 

Lo que hoy utilizamos como uno de los métodos más fiables de adivinación, comenzó como un entretenimiento; fue de este modo que El Tarot como Juego de Mesa fue popularmente conocido desde su creación, en el remoto siglo XIII, antes de pasar a ser el consejero por el que hoy lo conocemos y recurrimos a él. Sin embargo, esta no es la única, sino que existen decenas de curiosidades del tarot esperando a ser descubiertas por los curiosos, aficionados y profesionales de su arte adivinatorio y, por lo que sabemos, también lúdico. Leer más…

¿El Tarot era un Juego de Mesa?

Si bien los estudiosos del esoterismo y ocultismo se niegan a aceptar esta teoría y alegan que sus orígenes fueron, en verdad, místicos, lo cierto es que es cada vez más difundida y aceptada la teoría de que el Tarot no surgió como un oráculo adivinatorio, sino como un juego de baraja para entretener a las clases acomodadas. El hecho de que sus figuras tengan nombres tales como “El Loco”, “El Mago” o “El Colgado”, se debe a que lo que se pretendía era representar a personajes típicos de la época medieval, tan emblemáticos para el período histórico mencionado.

El simbolismo que acapara las barajas es de un fuerte contenido cristiano, lo cual tiene mucho sentido si pensamos en la fuerza que tenía la iglesia en la época en cuestión y la influencia que ejercía en los ciudadanos.

Si bien resulta muy difícil de imaginárselo, es importante que los tarotistas actuales tengan una referencia clara de cuales fueron los primeros propósitos del Tarot, los cuales distaban mucho del que comenzó a dársele a partir del siglo XIX, cuando empezó a ser utilizado como el elemento principal del arte adivinatorio.

El Futuro del Tarot

Si bien las cosas tienden a volver a su origen, parece muy difícil que el Tarot vuelva a utilizarse como un juego de mesa, puesto que el vuelco que ha tomado se ha afianzado cada vez más, tanto es así que no dejan de aparecer nuevos tarots, cada uno de ellos con una nueva forma de adivinar y con nuevos personajes para que el tarotista se sienta cada vez más cómodo con la cultura que lo identifica o con los personajes que lo definen.

Si bien el Tarot es incapaz de predecir su propio futuro, parece inminente que seguirá siendo el consejero de los corazones rotos, de las almas que no encuentran consuelo y de las personas que no logran resolver por sí mismas los asuntos cotidianos y terrenales.

Formado en base a símbolos místicos, el Tarot ha pasado por diversas etapas, desde su más divertida a su más altruista, por lo que se puede vaticinar que el futuro de este oráculo tendrá mucho más para ofrecer de lo que hasta ahora nos ha brindado.

 

 

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